BIENVENIDOS, LOS TEQUES, 22Mayo2013.

Ruta Democrática

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Por: Omar Barboza Gutiérrez

A partir del año 2005, luego del error de no participar en las elecciones parlamentarias, un grupo de dirigentes de varios partidos políticos nos reunimos para analizar la mejor estrategia destinada a impedir que se eternizara en el poder el modelo autoritario que aun nos gobierna. De ese análisis surgió la definición de transitar la ruta más compleja y que requería del mayor esfuerzo en el tiempo para lograr con estabilidad y por la vía democrática un cambio político en Venezuela.

Nos convencimos que el cambio debía estar precedido de un trabajo político de profundidad que propusiera una alternativa capaz de convertirse en mayoría en la mente y en el corazón del pueblo venezolano. Que las salidas violentas o no constitucionales pudieran lograr obtener el poder, pero a un costo muy alto para la paz de la nación, además de que un cambio con ese origen no generaría la estabilidad necesaria para implantar un modelo democrático con la posibilidad de lograr la prosperidad en libertad, con justicia social y en paz, como es el propósito central de este proyecto. De tal manera que conociendo el costo y las dificultades, pero compensados por la finalidad patriótica que motivaba esta estrategia, se puso en marcha.

Es así como en el año 2006, tras un acuerdo histórico entre Teodoro Petkoff, Julio Borges y Manuel Rosales, surge la candidatura de Manuel para enfrentar a Chávez en una campaña presidencial imposible de ganar como la del 2006, fue el mejor año económico de este gobierno, con muy poco tiempo de campaña, con un ventajismo sin límites a su favor y con muchos factores de la oposición sin participar porque no creían en esa estrategia.

Sin embargo, Manuel Rosales le puso todo el entusiasmo y un gran esfuerzo a esa campaña, consciente de lo que estaba en juego, soportando incluso saboteos a tiros en varios sitios del país, pero cumpliendo con la misión de sembrar el mensaje del cambio democrático entre más de cuatro millones de venezolanos que lo acompañamos.

Ante el resultado adverso en ese proceso, se cumplió con uno de los objetivos fundamentales de esa lucha: rescatar el poder del voto como el mejor instrumento civilizado de producir los cambios preservando la libertad. Manuel Rosales reconoció los resultados desoyendo a quienes le recomendaban denunciar un fraude, sobre el cual, la prueba que existía la conocíamos previamente como lo fue el gran ventajismo que caracterizó ese proceso, no podíamos echar sombras de sospechas sobre la efectividad del voto para expresar la voluntad popular, sin dejar de denunciar como lo hicimos durante toda la corta campaña los abusos del gobierno.

Esa semilla germinó en tierra fértil: nuestro pueblo buscando el cambio. En las elecciones del 2008 se vieron los primeros frutos concretos de ese esfuerzo, de esa estrategia, se ganaron gobernaciones importantes y la Alcaldía Mayor del Área Metropolitana. Este hecho nos preparó para corregir errores del 2008 y presentarnos realmente unidos en las elecciones parlamentarias del 2010, y el pueblo respondió, el 52% del voto popular demostró que somos mayoría, aunque las maniobras con los circuitos nos impidieron obtener la mayoría de Diputados.

Todo este proceso, se vio ampliamente consolidado el pasado 12 de febrero con el éxito en las primarias presidenciales de la Alternativa Democrática, escogimos candidato presidencial único para representar la voluntad de cambio que crece todos los días en el pueblo venezolano. Y otra vez, un líder de Un Nuevo Tiempo, Pablo Pérez dio una demostración de tener plena conciencia de su responsabilidad histórica, con humildad, sin reservas egoístas, con grandeza, salió a reconocer el triunfo de Capriles, y a ponerse a la orden de su campaña para que entre todos lo convirtamos en el próximo Presidente de la República. Los otros precandidatos hicieron lo mismo. Y allí se selló el triunfo del cambio en la próxima elección presidencial, que es consecuencia de una estrategia democrática acertada que no debemos abandonar.

Es por ello que ante la enfermedad del Presidente de la República, además de desearle su recuperación por razones humanitarias, ante cualquier circunstancia imprevista, no debemos nunca cambiar el rumbo. La ruta es la democrática. En la Constitución están las soluciones para que el cambio en paz no se detenga. Somos la alternativa Constitucional. Nadie se pierde dentro de la Constitución, nadie gana fuera de la Constitución. Venezuela es una República y la garantía de su estabilidad, su paz y su progreso está en el cumplimiento de la Carta Fundamental. Allí está la seguridad para todos los venezolanos, civiles o militares, investidos o no de autoridad. / Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla