Por Thaís Oquendo
Con más de 2.250 funcionarios policiales, 150 patrullas, 10 lanchas, 3 helicópteros, 16 vehículos protocolares, 14 motos operativas, 14 bicicletas, entre otras herramientas y equipamiento, el gobernador de Miranda pretende seguir evadiendo su responsabilidad en materia de seguridad.
Es preocupante que hoy el estado Miranda se ubique entre los tres más inseguros del país, pese a que en casi tres años Capriles Radonski ha manejado la cantidad de Bs. 1.531.579.888,53 entre recursos ordinarios y créditos adicionales para el área de seguridad y defensa, lo que equivale al 15,22% del presupuesto.
No es necesario ser analista para darse cuenta de que la intención definitiva es jugar al caos. No sumarse a los planes que en materia de seguridad desarrolla el gobierno nacional, y además negarse a presentar un plan en esta materia como gobernador, rector de la policía regional y primer responsable del estado, no tiene otro nombre.
Así como Capriles, muchos gobernadores y alcaldes que representan a la oposición en el país han tomado como bandera política el tema de la inseguridad, pero además se han hecho partícipes de que el auge delictivo cobre mayor fuerza en sus regiones.
El ejecutivo y el legislativo nacional jamás han dejado de reconocer que la inseguridad es un problema de los venezolanos, pero en función de esto ha tomado acciones, destacándose como una de las más importantes el ataque frontal e integral contra los factores que generan este flagelo, como lo son la exclusión social, la pobreza, el hambre, la violencia en el núcleo familiar, la deserción escolar, entre otros.
Una importante inversión en las misiones en todas las áreas, en el deporte, la cultura y la recreación en cada rincón del país es una clara muestra de la responsabilidad asumida por el Estado para atacar la inseguridad.
La reforma del Código Orgánico Procesal Penal, el Código Orgánico Penitenciario, la ley que rige a los jueces de paz, la Ley Desarme que actualmente se encuentra en discusión, la Ley contra la Delincuencia Organizada, así como la Ley del Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia, y el reglamento destinado al uso de motocicletas, son apenas algunas de las iniciativas desarrolladas en el área legislativa para contribuir a disminuir los índices de inseguridad.
Esto sin contar la Ley del Sistema Nacional de Policía, que basada en estándares internacionales crea escuelas para la formación de efectivos y hasta la fecha ha homologado a más de 80 mil uniformados de las policías estadales y municipales. Por otro lado, la nueva Ley del Estatuto de la Función Policial viene a normar la conducta y acciones de los funcionarios, para garantizar su adecuado desempeño en los cuerpos de seguridad. Actualmente la Policía Nacional cuenta con 250 vehículos y 400 motos sólo para el área metropolitana, además de 4.537 funcionarios para Sucre y Catia.
La actuación de este cuerpo de seguridad será ampliada para el eje central del país (Miranda, Distrito Capital y Vargas), posteriormente para los estados Zulia, Aragua, Carabobo, Táchira y Lara. Este mes serán incorporados 1.000 funcionarios para cada entidad. Se espera que para julio de 2012 unos 19.700 policías brinden seguridad en toda la nación.
La Guardia Nacional Bolivariana creará también cinco regimientos de guardias del pueblo a nivel nacional, para los cuales 3.362 efectivos castrenses brindarán seguridad en Caracas y Miranda a partir de septiembre. Específicamente en nuestro estado contaremos con 500 hombres en Valles del Tuy, 200 en Barlovento, 400 en los Altos Mirandinos y 600 en Petare.
Entre las medidas que toma este gobierno serio y responsable en materia de seguridad también podemos decir que en los próximos meses saldrán 11 mil vehículos de transporte con sistema GPS, al igual que las patrullas de los cuerpos de seguridad, lo que permitirá brindar mayor atención a los conductores y usuarios que puedan ser víctimas de algún delito.
Será la próxima semana cuando daremos más detalles sobre los nuevos avances que el gobierno revolucionario viene adelantando en materia de seguridad. ¡Viviremos y venceremos!.



